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viernes, 17 de diciembre de 2010

Los libros muerden

Muerden la ignorancia.
Muerden la mediocridad.
Muerden el cerebro y lo despiertan.
Muerden la abulia.
Hay que dejar que los libros nos muerdan.
No duele.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Presentación en Segunda cruzada de artistas por gotas de luz

El 9 de diciembre a las 19 horas nos presentamos en la Casa de Cultura de Almirante Brown, en el marco de "Cruzada de artistas" - muestra colectiva 2010 - para acompañar la actividad solidaria de estos artistas plásticos  (ver gotasdeluzsolidaria.blogspot.com )

viernes, 10 de diciembre de 2010

Cierre del año en "Aoniken"

Carmen y María conduciendo el encuentro

Marta contando "El espejo Indiscreto" de Hilda Levy

!!BRINDEMOS!!

Brindemos todo lo que podamos brindar.
Brindemos por brindar.
Brindémonos.
Que todo el mundo brinde lo mejor que tenga para brindar.
Que cada uno brinde su aporte.
Que el mundo brinde oportunidades; que los economistas brinden soluciones; que los comerciantes brinden mejores precios; que la escuela brinde herramientas que sirvan; que el fútbol brinde espectáculo; que los políticos no brinden espectáculo.
Que los horóscopos brinden buenas noticias en Amor; que los pronósticos no brinden fantasía; que los hospitales públicos brinden la mejor atención; que las empresas privatizadas brinden mejores servicios.
Que los vecinos se brinden ayuda; que los padres brinden apoyo a los maestros; que los maestros brinden apoyo a sus alumnos; que los alumnos se brinden ayuda entre ellos.
Que los automovilistas no brinden mucho si van a conducir; que la televisión brinde algo más.
Que se les brinde tierra a los sin tierra, techo a los sin techo, alimento a los subalimentados.
Que los sueños brinden realidad; que la realidad brinde algunos sueños.
Que la industria brinde trabajo bien remunerado.
Que las fronteras no brinden muros; que a las víctimas se les brinde justicia.
Que los lectores sigan brindando su tiempo para la lectura.
Que los libros brinden libertad.
Que los libreros brinden ofertas.
Que la historia brinde lecciones.
Que la naturaleza nos brinde sus disculpas; que nadie tenga que pedir disculpas por brindarse a su propia naturaleza.
Que los gobernantes se brinden a los ciudadanos.
Que las personas se brinden confianza; que los que se brindan por entero al prójimo sean festejados.
Que a nadie le falte un festejante con quien brindar.
Que el pasado nos brinde experiencia; que la experiencia no nos brinde sólo canas.
Que el Primer Mundo brinde un buen trato al Ultimo Mundo; que no se brinden acuerdos en desacuerdo con el mundo.
Que haya más brindados y menos blindados.
Que brindar por la paz sea más que una frase hecha.
Que la política brinde la posibilidad de evitar las guerras.
Que ningún gobernante, por brindar de más, inicie una guerra.
Que los soldados brinden en sus casas con sus familias.
Que la familia brinde un lugar para ser feliz.
Que la vida nos brinde siempre otra oportunidad.
Que todo el mundo brinde.
Que cada uno brinde su aporte.
Brindemos.
Brindemos todo lo que podamos brindar.
Brindémonos.
Antes del brindis, después del brindis, brindemos un tiempo mejor.
Brindemos un futuro.
Brindemos mañana: que todas las Noches pueden ser Buenas, si cada uno brinda al mundo lo mejor que tiene para brindar.
Nadie nos quita lo brindado.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Presentación en el Centro Cultural "C y L" el 28 de noviembre de 2010

Dentro del marco de la Muestra Colectiva de Libro de Artista













La narradora Ema Cavalotti contando "Miedo" de Graciela Cabal



“Miedo" de Graciela Cabal
Había una vez un un chico que tenia miedo pero mucho miedo
Tenia miedo a la oscuridad porque en la oscuridad crecen los mounstros esos que viven
Debajo de la cama, esos que se escaparon de una película de terror
O esos mounstros que se meten en los sueños y te hacen tener pesadillas
Pero este nene no le tenia únicamente miedo a los monstruos
También le tenia miedo a los ruidos fuertes.
Miedo a los ruidos fuertes, porque los ruidos fuertes te hacen agujeros en las orejas.
Otra cosa a la que este nene le tenia Miedo
Era a las personas altas sino a esas señoras gordas porque te aprietan para darte besos te dicen ¡Hay que lindo nene! ¿A quien queres màs a mamita o a papito?
La mama cansada de que este chico tuviera miedo, lo llevó al doctor
Y el doctor le recetó al chico un jarabe para que nunca màs tuviera miedo. El jarabe era espantoso, asqueroso re amargo.
Pero al papá le pareció que mejor que el jarabe era mejor un buen reto:
-¡Basta de andar teniendo miedo, vos! –le dijo-. Cundo yo tenia tu edad ¡Yo nunca tuve miedo, nunca!
Pero este nene seguía teniendo miedo mucho miedo
Entonces al tío le pareció que mejor que tomar un jarabe asqueroso o recibir un reto, era mejor que le hiciera burla:
-¡Hay la nena tiene miedo, la nena tiene miedo! "
Ni el jarabe del doctor, ni el reto del papá ni las burlas del tío sirvieron para que el nene dejara de tener miedo
Al contrario cada vez tenia más miedo
Porque no solamente le tenia miedo a los ruidos fuertes a los mounstros o a los besos
Si no que ahora a demás le tenia miedo a los jarabes feos, a los retos del papá y a las burlas de su tío
Un día la mamá lo llevó a la plaza, el nene no quería ir a la plaza
Porque en la plaza estan esas personas bajitas que te sacan los juguetes o que te empujan cuando querer subir a la hamaca
Por eso el nene se queda sentado en un banco de la plaza a lado de su mama
Y su mamá se puso a leer una revista
La mamás siempre leen revistas de modas de chismes cuando van a la plaza
Bueno todas no, algunas charlan con sus amigas
La mamá de este nene no tenia muchas amigas
Había pasado una hora, va no sé si era una hora porque cuando uno esta aburrido el tiempo no se pasa màs
De repente el nene voi allí donde el estaba una persona bajita pero un poco alta que le estaba pegando a un perro con una rama
El perro era chiquitito blanco y con algunas manchitas
Parecía triste muy asustado estaba el perrito
Al nene le dio una cosa acá, acá muy cerca del ombligo
No sé lo que es en realidad, pero es lo que sentimos cuando vemos una injusticia
O cuando algo nos da mucha lástima
El nene se acercó ayudar al perro
Pero sintió la mirada de odio de esa persona un poco bajita pero un poco alta
Y lo estaba amenazando con una rama si se acercaba
Y entonces el nene se queda parado sin saber que hacer
Muerto de miedo se quedo el nene
Esa persona bajita pero un poco alta tiro la rama y se fue
El nene volvió al banco donde estaba su mama leyendo la revista
Pero el nene no fue solo el perro lo siguió
Y eso... ¿qué es?
Preguntó la mama
Un pero ma lo podemos llevar a casa
No
Dale ma esta asustado, con hambre y además lastimado
Si lo llevamos te prometo que lo voy a cuidar
Era la primera vez que la mama veía al nene entusiasmado con algo
Era la primera vez que miraba a su hijo con esa mirada resplandeciente en los ojos
Cuando llegaron a la casa lo primero que hicieron fue bañar al perro
Lo contento que estaba el perro en el agua
Después el nene fue a buscar una fuente de losa y un poco de polenta que había quedado en la heladera
El perro se comió toda la polenta y además un plato de leche
Pero el perro seguía con hambre, mucha hambre seguía teniendo
Entonces el perro se comió todos los mounstros que estaban en la oscuridad
Y todos los ruidos fuertes que hacen agujeros en las orejas
Y todavía tenia hambre así que tambien se comió el jarabe amargo del doctor, los retos del papá y las burlas del tío, los besos de las personas altas y los empujones de las personas bajitas
Con la panza bien llena el perro se fue a dormir
Debajo de la cama del chico se fue a dormir
Por si quedaba algún mounstro suelto
Ahora el chico que tenia miedo no tiene màs miedo
Tiene perro






Narrando "El globo azul" de Julia Rossi
!!Gracias a Lelia y a Carlos por la convocatoria!!

martes, 30 de noviembre de 2010

Prólogo de "El principito" de Saint Exupery

Prólogo  de "El Principito" de Saint Exupery


Dedicatoria.



Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor.

Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.



Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).

Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:



A LEÓN WERTH, cuando era un niño

viernes, 26 de noviembre de 2010

Fiesta Provincial de la Lectura


Regresando en el Bibliomóvil
Participamos más de veinte narradoras en distintos ámbitos. Mi compañera Amelia Tallarico y yo concurrimos a la Sociedad de Fomento Alberdi de Burzaco

Texto leído por el actor Horacio Bermúdez


Medio Pan y un Libro.
Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada), Septiembre 1931.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí.
‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía.
Esta es la melancolía que yo siento; no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan; pediría medio pan y un libro.
Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales, que es lo que los pueblos piden a gritos.
Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano, porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado; es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’.
Tenía frío y no pedía fuego; tenía terrible sed y no pedía agua; pedía libros, es decir, horizontes; es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo con hambre, sed o frío dura poco, muy poco; pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’.
Cultura, porque sólo a través de ella pueden resolverse los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"La buena reputación" de Mateo Bautista, cuento narrado el 14 de noviembre de 2010


                                          !Hasta el año que viene!









El Grupo de Narradores Comunitarios EL SUR NARRA, al que pertenezco, presentó el domingo 14 de noviembre en la Sala José María Castiñeira de Dios: "Usted elige y... EL SUR NARRA".

En esta oportunidad el público eligió narrador y cuento; de modo que todos los narradores del grupo pudieron narrar.

Los treinta narradores del Grupo que coordina desde hace seis años la docente Mabel Cosenza hicieron las delicias del público que colmó la sala, hubo risas,emoción y premios ya que se distinguió a las personas que asistieron a los ocho espectáculos que se realizaron este año.

La revalorización de la palabra oral en la escucha de cuentos e historias, el desarrollo de la inteligencia y la actitud creadora, la afectividad y la fantasía, la exploración y la búsqueda de recursos nuevos se pusieron en juego en cada uno de los encuentros



 
 
 
 

viernes, 12 de noviembre de 2010

El destino de los libros "Enviado por Eduardo Dayán al foro de literatura infantil seva"

Lo peor que puede ocurrir con un libro es que permanezca virgen toda su vida. El libro fue hecho para ser utilizado, amado, devorado. Los buenos libros fueron hechos para ayudarlo a usted a pensar. Todas las grandes conquistas del hombre tuvieron como base muchas lecturas. Usted también puede realizar sus conquistas. Cada vez que usted lee un buen libro, algo cambia dentro de usted. Usted se vuelve un poco más inteligente, está mejor informado y tiene mayor conciencia para mejorar su propia vida y la de los demás. Basta un centímetro de lectura por día para que usted perciba las cosas mucho más adelante. Para que usted pueda ir mucho más lejos. Un buen comienzo es descubrir a Brasil por sus mejores autores. Lea los buenos libros. Los libros que abren los ojos, no los que adormecen. Lea y haga propaganda entre sus amigos. Con cada nuevo lector de buenos libros va surgiendo un país nuevo. Retire los libros de la biblioteca y póngalos en lugar seguro. Delante de sus ojos. Dentro de su cabeza. Lea más. Enriquezca su cabeza. Aviso de publicitarios del Brasil agrupados en el Clube do Criação, que apareció en diarios y revistas brasileños durante 1976.

Narración en La ES.Nº 20 el 29 de junio de 2010

Fuí a narrar invitada por la bibliotecaria señorita Mónica Rial.
Conté los siguientes cuentos: El negro salió campeón de María Teresa Andruetto
                                                       El hombrecito verde de Elsa Bornemann
                                                       La gallina aeronauta de Ema Wolf
                                                       ¿Dónde está Milena? leyenda urbana
                                                        El globo azul de Julia Rossi

domingo, 24 de octubre de 2010

Sobre los libros y la lectura


LOS LIBROS



Los libros son como las personas: sólo valen por lo que llevan dentro.

Los libros que hablan del mar te salpican con agua salada.

Los que cuentan la vida de las abejas pegotean tus dedos con miel.

Si un libro no tiene estampas, léelo lentamente y entrégate a él; verás cómo tu mente le inventa jardines.

Con el tiempo te acostumbrarás a ser tu propio ilustrador y no necesitarás más que las letras oscuras.

Los humildes libros de papel guardan tesoros.

El que sabe leer es rico y poderoso.

Busca la compañía de los libros bellos y no serás defraudado.

Con un libro en tu mano, no habrá fronteras que te detengan ni sueños que no puedas alcanzar.

Pipo Pescador

martes, 12 de octubre de 2010

"El sur narra" grupo de narración oral que conduce la profesora Mabel Cosenza

Parte del grupo "El sur narra"
Parte del grupo "El sur narra" con la profesora Mabel Cosenza

Narrando "La caminata" de Cecilia Vetti el 9-5-2010




LA CAMINATA



El diagnóstico del doctor Luccar fue terminante: colesterol alto. Madre de todos los riesgos vasculares. Me indicó una nueva terapia en la alimentación, y sobre todo ejercicio físico. Debería caminar todos los días, sin dejar de cumplir esa premisa por ningún motivo.

Salí del consultorio como si me hubiera dicho que debería escalar el Aconcagua. Siempre odié la actividad física. Aún en el colegio secundario, en esos interminables partidos de pelota al cesto, donde indudablemente no me destacaba. El médico me resaltó que si caminaba como él me lo indicaba y comía sin exceso de grasas, podría vivir muchos años, ya que por ahora ningún otro mal me aquejaba. Algún que otro mareo, por mi predilección por la lectura y las largas horas en la computadora escribiendo historias.

Al llegar a casa abrí la heladera y tiré la manteca recién abierta, con sumo desconsuelo arrojé a la basura un postre de crema y chocolate. Bueno, en realidad, antes de tirarlo corte una buena porción para la hora del té. ¡Qué vergüenza una señora grande escondiendo esa bomba de tiempo en la heladera!

Por la tarde, me senté en mi sillón favorito para disfrutar de un programa sobre la salud.

Lo trasmitían desde Barcelona, siempre lo europeo parece más serio. Médicos versados en distintas dolencias daban consejos para aliviarlas. Todas las recetas tenían algo en común, comer con moderación, incorporar a la dieta aceite de oliva, pescado, mariscos, legumbres, fruta seca. En fin, todo lo que generalmente en la Argentina no comemos. Luego se debía caminar por lo menos tres kilómetros diarios para tener una vida larga y plena. Tenían razón. Pensé que con sólo cumplir esos requisitos, ya podía tener la eternidad en el bolsillo. Pero acaso me gustaría llegar a una edad avanzada tapando los espejos, para no ver a esa vieja que me miraba sin reconocerme. ¡Qué horror! Igualmente me compré un pantalón deportivo, una campera y unas zapatillas. Jamás las había usado, con ellas me sentía ridícula. Igual quise intentarlo.

Era una mañana de sol, las mañanas nunca me tentaron. El sol asomándose me parece un escándalo de luminosidad metiéndose en los cuartos para abarrotarlos de realidad. En cambio, nunca podría perderme la noche. Lo pensé un momento, tampoco quería terminar con mis neuronas muertas. El remedio más barato era caminar, como si la vida me llevara de la mano.

En los últimos tiempos había salido poco, desconocía ese barrio de casas nuevas, casi palacios construidos sin ser vistos. Las viejas casas eran un recuerdo borroso, como una bruma, como un sueño. ¿Qué casa estaba allí, detrás de ese tapial desde donde se asomaba una fabulosa construcción? Podía imaginar que la princesa Máxima pronto sería mi nueva vecina. Estaría haciendo inversiones en el país. Pero no. Un comerciante exitoso era el dueño de ese proyecto de felicidad reinante. Empecé a dar vueltas a la manzana por miedo a perderme, la garita y la cara sonriente del guardia eran una muy buena referencia. Me escondí detrás de un árbol para zafar de una vecina, si me ponía a conversar iba a tener que detenerme, y eso no era lo indicado. Hice trampa, me llevé una cartera para comprar un poco de pan y un queso sin calorías. Qué hasta al más infame no se le niega un poco de pan.

Caminaba mirando los árboles y las baldosas flojas. Los árboles eran los únicos que tenían libre albedrío, habían crecido tanto en esos años. Nadie se atrevía a podarlos, quizá por cuestiones de presupuesto. Estaba imaginando un cuento sobre esa persistencia de los árboles en crecer sin pedir permiso, y no tenía ni una mísera hoja, ni una lapicera. Estuve tentada de entrar a la librería de Cuca, pero no. De pronto, desde la sombra de un árbol salió una sombra pequeña, casi transparente por su rapidez, y me arrebató la cartera. La cartera no era valiosa pero me gustaba, además guardaba en ella una medalla de mi santa favorita. Me sentía como desnuda sin esa protección. El muy desgraciado se montó en una moto que lo estaba esperando y desapareció con el que la manejaba.

Entré a mi casa insultando a todos los que se levantaban temprano para robar carteras de mujeres indefensas. Las ocho, una de las mejores horas para terminar de acomodar los sueños. ¿Quién me habrá mandado a mí? Tomé un té con galletas de cereal, ni siquiera me tenté con la mermelada sin azúcar. ¡Una porquería! Prendí la televisión, un programa de salud donde un doctor impecable daba consejos impecables. Trataba los males digestivos: “ Para asimilar la comida se debe caminar” A continuación un cardiólogo; la misma receta. No había manera de escapar.

Por la tarde volví a intentarlo, debía amortizar lo gastado en las prendas deportivas. Al fin de cuentas, el que no camina es un antiguo, una persona que no se quiere, que no se da la oportunidad. Me faltaba sólo una página para terminar una novela y mi corazón parecía un tambor a punto de estallar, como siempre que leo algo interesante. Es extraño como uno a veces puede correr leyendo una novela cómodamente sentada en su sillón.

El sol hacía sus últimas piruetas sobre los árboles. El otoño es una sensación que abraza, con esa muerte lenta de las hojas, escapando en sus últimos intentos. Pasó Beba, la vecina de enfrente, tan rápido como la mejor de las maratonistas. Beba sí que era una buena deportista, puro huesos, seguramente ni alcanzaba la mínima del colesterol permitido. Sería por eso que él marido la corneaba con una gorda. Yo a la gorda la conocía de vista, tenía una cara y unos ojos que llamaban la atención, y no digo lo demás. Por mirar a Beba, no vi la baldosa floja y salté por el aire como si fuera un pichón en el primer vuelo. Alguien quiso levantarme, pero no pudo. El guardia colaboró en tan engorroso trance y pudieron depositarme en el escalón de piedra de una casa antigua. ¡Quedaba una casa antigua! El ulular de una ambulancia y un doctor bajito y enérgico, fue categórico: tiene la cadera rota. ¡ Joder! Una vida larga pero con los huesos rotos. ¡Si sólo me faltaba una hoja para terminar la novela!

Durante la convalecencia no pude dejar de pensar en la caminata y la vida más larga. Este desgraciado accidente había alterado la paz de mi familia. En mi casa todo fue un revuelo de figuras cambiantes, tratando de que mi vida transcurriera con comodidad. Es entonces cuando imaginé esa larga vejez procurada por la buena alimentación y las caminatas, y esa eternidad de espejos consentidos. Recordé a mis abuelos, tan plenos en su vejez de los sesenta o setenta u ochenta años. No sé. Siempre me parecieron mayores. Sentados en sus sillas de paja, tomando mate en el patio, bajo la parra. Recordé a mis tías escuchando la novela de Eduardo Rudy y comiendo pan criollo untado con manteca, luego los programas de humor, el de preguntas y respuestas, el Glostora tango club. Las recordé baldeando el amplio patio y la vereda, las recordé hablando con las vecinas, de las otras vecinas. Esa sí que era una vida divertida. Nadie estaba solo.

Me compraron una cinta eléctrica para caminar en mi casa, acompañada de una música apropiada. Me sale del alma el agradecimiento ante tanto amor. ¿ Por qué será que todos desean una larga vida?

Freno la cinta salvadora, apago el aparato de música y me sumerjo en una novel de Sándor Márai, en la que habla con total pesimismo de la vejez, pero lo hace tan bien, tan bien...

Por la tarde, un cuaderno, una lapicera y la complicidad de la historia llenando mi vida, con la promesa de un próximo libro, que será como parir la vida que me queda. Espero tantas cosas, tantas...





Presentación en Las Toninas



“El encarnado” por Emma Wolf

Apenas apareció el gato en mi casa, me di cuenta : él era la reencarnación de mi abuelo.

No sé bien cómo es este asunto de las reencarnaciones, pero puedo imaginármelo a partir de alguna cosas que leí y escuché.

El alma es como un bocado radiante o una rosquita de humo que sale de la persona cuando muere. Sale con el último suspiro. Una vez que ha salido se desplaza por el aire buscando otro cuerpo vivo. Este cuerpo puede estar lejos o cerca, y ser de persona, animal o planta. Cuando lo encuentra, zap, se mete adentro. Y listo, ya se reencarnó. Más o menos eso es lo que le pasó a mi abuelo.

Tampoco sé cuánto tarda un alma en encontrar otro envase. Supongo que eso depende de la distancia que debe recorrer. Reencarnarse en un país lejano debe llevar más tiempo .Recuerdo que el gato apareció en casa unos seis meses después de la muerte de mi abuelo y parecía de por acá, pero no debe tomar en cuenta este dato porque mi abuelo era lerdo para todo.

También ignoro por qué motivo se reencarnó en un gato – y ese gato!- habiendo tantos seres mejores por el mundo. Ni es un animal bello ni es un modelo de virtudes; aunque pensándolo bien mi abuelo tampoco lo fue. Tengo que suponer que cada uno se reencarna en lo que puede y a él le tocó, justamente, ese gato maula, insolente, con mandíbula de trampero.

Se preguntarán ustedes -¿cómo me di cuenta que el gato era mi abuelo o viceversa?

En primer lugar por la tranquilidad con que se instaló en mi casa; como si la conociera. Cuando se apoderó del sillón de mimbre no me atreví a echarlo porque actuaba como si siempre hubiera sido suyo.

Igual que mi abuelo, el gato acostumbra pasar noches enteras caminando por los techos. Y, como el gato, mi abuelo adoraba los lácteos y los consumía en cantidad con el pretexto de su úlcera.

Los dos con los mismos bigotes alerta, el mismo fastidio por el agua, la misma capacidad para desordenar el costurero que ponía frenética a mi pobre abuela Pina, la misma destreza para cazar los ratones del galpón.

Trae problemas convivir con un gato que además es el abuelo propio. Si a un abuelo se le deben ciertas consideraciones, a un gato no tanto.

Imaginarse a uno mismo pisando por descuido un gato –no hay nada más feo que pisar un gato-; cuanto mayor es el sobresalto si es el abuelo de uno que maúlla.

Hasta hoy no pude impedir que se comiera mi pescado, pero francamente no tengo ganas de compartirlo con él. Este asunto del pescado me molesta tanto como este otro: cada vez que lo olvido a la intemperie un día de lluvia, tose para recordarme que es asmático.

Otro problema es cómo presentarlo a los demás

¿Qué conviene decir?

-Este es Neutrino, mi abuelo.

O bien:

-Este es Alfonso, mi gato.

Opté por decir que se presentara solo, cosa que jamás hace, lo que me pone en situaciones muy incómodas con la gente.

Más molesto fue cuando me lo trajo el encargado de la custodia del banco que está a media cuadra. Durante tres meses seguidos, los días 5, lo encontró en la cola de los jubilados. El hombre lo traía correctamente alzado por la piel del pescuezo. Y me lo entregó con visible desconfianza. Sospechaba algo. Me costó explicarle que eran restos de costumbres de su encarnación anterior.

Hasta ahora las cosas son así. Y no son fáciles. Me temo que se van a complicar más todavía.

Hace unos meses mi abuelo entró en conversaciones con una gata barcina, común, de la que apenas lo separa una medianera.

Ella se llama Niní.

Sé que la dueña lo echó varias veces a escobazos (eso me mortifica). Parece fastidiada , la mujer. No la gata, en cambio, que está encantada.

La mujer cree -creo yo-que mi abuelo ha hecho algo inconveniente.

Es evidente que en unos días más la gata va a tener gatitos. Y también es evidente que ése es el resultado de las conversaciones entre Niní y mi abuelo. De alguna manera la dueña de la gata me hace responsable por lo que pasó ¿Pero cómo puede hacerse a un nieto responsable por las acciones de su abuelo reencarnado?

La única duda que tengo, la que me atormenta- y después me dejo ya de fastidiar con asuntos de familia-, la única duda, repito, es ésta: si los gatitos son hijos de mi abuelo ¿qué son de mí?

miércoles, 6 de octubre de 2010

Presentación del libro de Vivi García en el Circulo Médico de Lomas de Zamora

Con la autora,Vivi García y la directora del grupo, Liliana Bonel
Narrando el cuento "Pintura de época"
Portada del libro
Desnudez


Me gusta verlo desnudo. Tal vez porque soy una admi-

radora de las formas: su cuerpo erguido,sus brazos fuer-

tes, su desfachatez...Es, sin duda, un exhibicionista. De

a poco, muy despacio, como quien anhela despertar el

deseo en los otros, echa sus prendas al viento.

Me encanta verlo desnudo. Tal vez, porque amo la na-

turaleza. Tal vez, porque posee una belleza excelsa.

Su piel expuesta y abierta a la caricia me invita a tocar-

lo. Le hablo y le agradezco todos sus favores.

Tener un árbol en la casa es un placer que pocas per-

sonas experimentan. Y yo que gozo a diario de este pri-

vilegio, me entrego a la fiesta de los sentidos para cele-

brar su desnudez cada otoño y para ensalzar su ropaje

lleno de verdes cada setiembre.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Presentación del Libro "Dejando rastros" en Peumayén

Una de las autoras de la antología Sra Noemí Brown
Portada del libro
Antología de varios autores 
Narrando el cuento "Viene Visitas"
                                                                


Viene visitas
Cuando Ernesto llega a su casa por la tarde, trae la mirada de quien tiene un gran proyecto entre manos. Está radiante. Busca una ópera entre los discos. Mientras la música ocupa la habitación, se pone las pantuflas, enciende la pipa y anuncia solemnemente:

-Sofía, invité gente para este sábado a la noche. Así que esmerate con la limpieza de la casa. Quiero dar una buena impresión. Ya tengo todo pensado. No podemos contratar personal. Así que lo mejor va a ser autoservicio. Algo informal, pero de categoría. Buffet froid, cazuelas y mesa de postres. Es gente muy importante.

Hace falta lavar las cortinas. La alfombra del living tiene una mancha. La broncería necesitaría lustre. No te olvides de las arañas del comedor. El cristal tiene que brillar.

-Sí, Ernesto.

...................

-Acordate que el sábado viene gente. Empezá hoy mismo a repasar mis trofeos de caza. Pasale cáscara de banana al cocodrilo, está muy reseco.

El mantel de la abuela tiene que estar bien almidonado. La última vez que lo usamos, parecía un trapo. Planchalo vos, porque el japonés para eso no sirve, pero llevale las fundas de los almohadones. Nos queda poco tiempo. Todavía tenés que limpiar la biblioteca. Libro por libro. Ya sabés que si no, no queda bien.

-Sí, Ernesto.

...................

Fijate que el jardín esté listo para el sábado. Convendría cortar el pasto mañana, por si llueve a último momento. Y creo que tenemos que agregar algunas plantas adelante. Ocupate de que haya flores, muchas flores.¡Si vieras el parque que tienen los Peñalosa!

Estoy revisando el menú. Me gustaría agregar algo más. No quisiera quedarme corto con la comida. Podrías preparar mousse de chocolate, también. Acordate de que hay que hacerlo con tiempo.

-Sí, Ernesto.

....................

-Contá otra vez las copas finas. Y la porcelana, por supuesto. No te olvides de que somos doce. Ah, necesitamos un adorno floral para el centro de la mesa. Que no sea colorinche. Algo delicado, de buen gusto. Es gente muy fina.

¿No te parece que tenés el pelo demasiado rubio? Podrías oscurecértelo un poco. Y ponete el vestido negro. Fijate si el piso del comedor necesita más cera. Tiene que quedar como un espejo para la reunión.

-Sí, Ernesto.

....................

-Asegurate de conseguir los pancitos saborizados mañana. Sabés que tenés que ir en cuanto abren la panadería porque después se acaban. Y preparate esa salsita agridulce que vos sabés.

Ah, los candelabros de plata. Que estén limpios.

-Si, Ernesto

...................

Sábado. La casa brilla. Hay flores en el jardín. Flores en el living. Flores en la biblioteca.

Ernesto recorre los ambientes revisando cada detalle. La mesa está impecable. La comida lista.

Pasa, una vez más, el dedo por cada mueble. Endereza cada cuadro. Controla cada uno de sus trofeos.

-Ah. Me olvidaba. Guardá tus piezas de cerámica.

-¿Guardarlas? ¿Por qué?

-Porque quedan mal. No pegan con el resto.

Una chispa oscura ensucia los ojos de Sofía.

- Y dónde querés que las meta?

-En el altillo, o en el garage. Qué sé yo. Donde no se vean. Vos no entendés, ellos están acostumbrados a vivir de otra manera. Con estilo. Sacalas ya. Falta poco para que vengan.

Ella lo mira con los labios apretados, en la cara roja. Las manos crispadas. Se acerca al estante y alza un cenicero esmaltado. Se da vuelta y lo arroja. Como un pájaro naranja, la pieza de cerámica atraviesa la habitación. Es un vuelo inútil, porque el esposo lo esquiva. El proyectil cae entre almohadones, que huelen a tintorería. Lo devuelve, con el mismo odio, con la misma convicción. Un impacto de color la voltea. Sofía se desarma sobre la alfombra impecable. A su lado, partido en dos, también yace el cenicero. La muerte, inesperada, flota en los ojos de Ernesto. Es sólo un segundo. Luego la toma por los pies. Arrastra el cuerpo inmóvil, sobre el piso brillante. El vestido negro, el pelo caoba, la herida en la frente. Todo, todo, bajo la cama. Vuelve corriendo hasta el living. Con una pala junta la cerámica rota. No han quedado rastros.

Saca, uno por uno, los adornos modelados por Sofía y los mete en el placard de la cocina. En el estante vacío, ubica una porcelana francesa. Aprueba con la cabeza. Revisa otra vez los ambientes. Y especialmente la mesa del banquete. Retira un cubierto. Acomoda la vajilla restante. Todo está en orden justo a tiempo.

Llegan las visitas.



Noemí Brown

Curso de Narración en la Asociación de Docentes Jubiladas de Almirante Brown

El alumnado en la Biblioteca
El taller comenzó en abril de 2006
y finalizó en noviembre de 2009

viernes, 3 de septiembre de 2010

Presentación del grupo Cuentos Rodados"




Grupo de Narración Oral


"Cuentos Rodados"


en


"Contar con los amigos"


26 de noviembre de 2004 - 19 horas


Café La Candela


Callao 156


Capital Federal




El grupo está integrado por: Norma Araujo, Amancay Hugón y Marta Lamare

Celebración de la amistad
cuento contado por Amancay


En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre.

En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente

del buen pan para las hambres del alma; y llave por...

-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.

Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él

llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de

cinco amigos: las llaves que lo salvaron.

E. Galeano

sábado, 28 de agosto de 2010

¿Por qué elegí ese nombre?

Tusitala
Tusitala es el nombre que los nativos brindan en Samoa, al contador de historias. Desde épocas inmemoriales, todos los pueblos han contado con una figura similar. El más anciano del pueblo, admirado por su sabiduría, reunía a la comunidad alrededor de la lumbre y allí surgían las palabras, la historia trasmitida y fabulada. Después llegaron los griots, los juglares, el trovador, el chamán...finalmente, la abuela... ante el calor que emanaba del fuego y el afecto que convocaba, mitos leyendas, dudosas aventuras e historias que fueron pasando de generación en generación, de boca en boca, sin distinción de razas, fronteras o idiomas. Fueron los príncipes, brujas, hadas, marineros, sirenas, campesinos, ratones y gatos, héroes los encargados de enlazarnos con el pasado mientras se volvía universales.
Hoy quizá sea vía internet que un Tusitala llega y cuenta desde la pantalla