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sábado, 30 de agosto de 2014

Aoniken Cuenta



Narrando el cuento "La imagen" de Graciela Spadaro

Con la autora del cuento

El día de tu santo de Jairo Aníbal Niño



 
EL DÍA DE TU SANTO
El día de tu santo
te hicieron regalos muy valiosos:
un perfume extranjero, una sortija,
un lapicero de oro, unos patines,
unos tenis Nike y una bicicleta.
Yo solamente te pude traer,
En una caja antigua de color rapé,
un montón de semillas de naranjo,
de pino, de cedro, de araucaria,
de bellísima, de caobo y de amarillo.
Esas semillas son pacientes
y esperan su lugar y su tiempo.
Yo no tenía dinero para comprarte algo lujoso.
Yo simplemente quise regalarte un bosque

viernes, 22 de agosto de 2014

Adiós Irene Aparici

mama se va a la guerra

Las madres y las padres debiéramos durar para siempre… o al menos, permanecer en esta vida hasta que nuestros hijos estén grandes y hayan logrado su propia estabilidad, esa sería la ley de la vida. Sin embargo, hay veces en que la vida da otros giros, algunos muy inesperados; y es en estos giros en que se altera el orden de las cosas… pudiendo los padres dejar este mundo antes que sus hijos sean personas maduras. En Mamá se va a la guerrase vislumbra algo de lo que les digo pues una madre padece de cáncer y sus hijos muy pequeños aún deben comprender por lo que atraviesan.
Las metáforas nos ayudan a explicar lo difícil
Pero, ¿cómo hablar de cáncer con niños pequeños? La madre de este cuento, y probablemente la escritora del mismo ya que este se basa en una historia real, encontró un formula que la ayuda a ella a explicar la complejidad de lo que le sucede y a los niños a comprender aquello que vivirá su mamá.
Veamos: La madre es la reina; sus hijos son dos pequeños principitos; el padre, el rey; y el médico tratante de la enfermedad de la madre, el general Hornedo. Una vez determinados los personajes, vamos a la zona en conflicto: el cuerpo de la madre es el territorio que se encuentra atacado por pandillas de locos peligrosos, que se hayan concentradas en el pecho izquierdo de la reina. Sus ejércitos son los glóbulos rojos y blancos; sus vigías, los ganglios; y las armas de ataque para enfrentar al enemigo, la medicina… con nombre tan extraños como reales: Peluquitinol, Malphitina y Safromilerina.
Entonces comienza el cuento: "Principitos, hijos, tengo que hablaros de algo muy importante: en mi territorio se ha declarado un enfrentamiento (…) Mi batalla se llama Cancer de mama y esos locos son unas células que se están multiplicando y asociando sin control. Pero no tenéis que asustaros porque hay medicinas que las pueden destruir para siempre". El relato de la madre-reina comienza sincero y detallado, y aunque ambienta su mal en un cuento de hadas, los problemas y resultados esperados tienen los pies bien puesto en la tierra. Los principitos-hijos siguen el relato de la madre con real asombro y tras la pregunta inicial "¿Entonces te vas a curar?", se van relajando al comprender, gracias al cuento que mamá les ha inventado, cómo se desarrollará esta batalla-cáncer y cuáles son los efectos y resultados esperados.


Los niños no son ningunos brutos
Si bien en una primera lectura de este cuento pudiera surgir la sensación de que a los niños se les está ocultado información, de que se les está disfrazando de cuento algo que en realidad es terrible y atemorizador, poco a poco se va comprendiendo que aquí lo último que se busca es ocultar el problema. Muy por el contrario, cuando la madre decide contar -o inventar- una historia de un reino en guerra, lo que quiere es poner en el lenguaje de los niños un problema real que de otra forma quizás no sería bien comprendido. Es como cuandoenseñamos matemática… al principio usamos elementos cotidianos para enseñar la suma y la resta, y una vez incorporado el aprendizaje, avanzamos a fórmulas complejas y más abstractas. Por eso, Mamá se va a la guerra presenta una estrategia de comunicación cercana a los niños, a sus intereses (en especial si son varones), para explicar un tema crudo y que puede traer mucho dolor.
Una ilustración que muestra explícitamente lo que el texto calla
Las ilustraciones de Mónica Carretero entregan en algunas de las páginas de este cuento cierta información que el texto calla o que no manifiesta en forma explícita. Así, por ejemplo, cuando la reina menciona que ella y el general Hornedo han diseñado una estrategia para salir victoriosos, la ilustración los presenta con un plano estirado en una mesa y este plano no contiene un mapa de territorios, si no que un dibujo del cuerpo humano. Más adelante, cuando se dice que el general ha encargado a una fábrica americana el equipo de armas defensivas de última generación, la ilustración aclara por medio de un dibujo que contiene píldoras, jeringas y un grupo de médicos de delantal blanco. De esta forma, ya sea por medio del cuento o de la ilustración, el tema tratado va quedando completamente claro.
Un final abierto… esperanzador
Quizás porque he hecho una lectura desde una mirada adulta, es que el final deMamá se va a la guerra me ha dejado intrigada, con algo no resuelto… es que no he sabido qué pasa finalmente con la madre. Sin embargo, luego de darle una vuelta, he comprendido que este cuento busca presentar una estrategia para tratar un tema difícil y delicado en algunas familias, y por esto no cabe aquí concluir el cuento con un final de victoria o derrota totalmente desarrollado. Baste saber que durante este combate mamá pasará mucho tiempo reunida con los militares pero que "porque soy la reina, recordad que sobre todo, sobre todo, soy vuestra mamá que os quiere".
Datos del libro
Escrito por Irene Aparici Martín e ilustrado por Mónica Carretero
Publicado por Cuentos de Luz.
Edad de lectura sugerida: a partir de los 6 años

martes, 19 de agosto de 2014

Carpe diem


Carpe diem
 (Aprovecha el momento)


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.
No dejes de creer que las palabras
y las poesías, sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque sólo en sueños puede ser libre el Hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes, huye...
"Emito mis alaridos por los tejados
de este mundo",dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
No traiciones tus creencias.
porque no podemos remar en contra de nosotros mismos:
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros "Poetas Muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "Poetas Vivos".
No permitas que la vida te pase a ti
sin que la vivas ...


                                                           Walt Whitman

domingo, 17 de agosto de 2014

Encuentros literarios "Héctor Mazza"

Encuentro del 16 de agosto organizado por las escritoras Cecilia Vetti y Anny Godoy, gracias por la convocatoria y la calidez

 
Narrando "Mi vecino" de Cecilia Vetti

martes, 12 de agosto de 2014

La primera vez de Aloe Azid




Aquí estamos los dos, uno delante del otro. Nerviosos, pero decididos. Sabemos que cualquier inexperiencia será superada con creces por nuestro amor, o eso dicen. Sonríe, te digo, y tus ojos lo hacen por tus labios, háblame, te digo, y tu silencio lo hace por tu voz, quiéreme te suplico, y depositas tu mirada en la mía, haciéndolo. Y me abrazas.
Realizamos despacio cada gesto por temor a equivocarnos, para dilatar el tiempo y saborear el instante cincelándolo en la lengua. Me llega tu respiración cada vez más agitada conforme vas desnudándome. Lentamente nos despojamos de las prendas y vamos en pos del ser que hay delante para cometer el acto milagroso de confluir en una vida como si la apresáramos. Nos entretenemos en cada caricia para precisar el sentido del otro, para permitirnos calar desde la superficie a lo profundo y trascender los cuerpos. Dejamos a las bocas que se beban, a las carnes de los labios que se atrapen, a las lenguas enloquecidas que se enreden, a las comisuras alongarse en su avidez por engullirse. Se ablandan los huesos, se endurece la carne. Las pieles se erizan de deseo que aplacan sumergiéndose la una en la otra. La búsqueda dubitativa culmina en la unión aún torpe, después cierta.
Abandonados los cuerpos a sí mismos, comenzamos a derramarnos en el otro. El placer emergente rinde los párpados. Comienza el roce de filos de almas, el oleaje del cosmos, el vaivén de océanos abisales, el sol ha muerto, es tormenta y noche, relámpagos cortantes abren la negrura, rayos y crujidos de trueno se clavan en la espina dorsal, la mente se diluye en el choque, chilla hasta que se rompe, y sus añicos tintinean en ecos solitarios que desfallecen cada vez con mayor lejanía en la oscuridad. Los ojos se entreabren mientras llueve con mansedumbre la dulzura y se expanden, algodonándose, nubes de paz que navegan hacia el horizonte, para morir.
Cuando caemos en nuestros cuerpos, ya está. Tú me has leído. Yo te he escrito. Hemos sembrado un amor, un cuento.