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jueves, 22 de noviembre de 2012

22 de noviembre "Día Internacional de la música"


En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
 
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

martes, 20 de noviembre de 2012

Decálogo de una familia comprometida con la lectura


Foto: FUNDACIÓN FARO AUSTRAL de Mar del Plata agradece a Bibliopeque de cuyo muro tomo el siguiente decálogo y adhiere a todo lo expresado por su autor 

DECÁLOGO PARA UNA FAMILIA COMPROMETIDA CON LA LECTURA. 


1. Una familia comprometida con la lectura es aquella que anima a leer incluso antes de que su hijo/a sepa leer. Proporciona a niños y niñas libros bien ilustrados para que hojeen y se recreen mirando las imágenes es una buena manera de empezar a amar la lectura.

2. Es aquella que da ejemplo leyendo libros, revistas, periódicos y permite que sus hijos e hijas los sorprendan frecuentemente con uno de ellos en las manos.

3. Es aquella que cuenta cuentos a sus hijos e hijas, les recita rimas y poesías, se las lee en voz alta y llena sus oídos de musicalidad y de magia.

4. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a visitar exposiciones, que asiste a funciones de títeres o teatro y a otros espectáculos culturales para ir afinando la sensibilidad y la imaginación de sus pequeños.

5. Es aquella que comparte y comenta las lecturas de sus hijos e hijas.

6. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a los lugares donde están los libros (librerías y bibliotecas) para mirar y seleccionar juntos.

7. Es aquella que fomenta y cuida la biblioteca familiar o personal y destina en su casa un espacio adecuado para ello.

8. Es aquella que aprecia y lee, con sus hijos e hijas, las publicaciones que se hacen en el colegio.

9. Es aquella que comprende que la compra de un libro no es algo excepcional, aunque en las fechas señaladas, cumpleaños, reyes, día del libro, etc..., no debe faltar, sino que lo considera parte de los gastos de educación de sus hijos e hijas.

10. Es aquella que se ocupa de ver algunos programas de televisión, películas de vídeo, etc., con sus hijos e hijas y que, juntos, comentan y comparten la experiencia.


✿◕‿◕✿

Autor: Mariano Coronas Cabrero
(Maestro de Primaria y bibliotecario escolar)

Visto en el blog: DesEquiLIBROS. Lectura y cultura
http://desequilibros.blogspot.com.ar/2009/10/decalogo-para-una-familia-comprometida.html

Ilustración: ©PASCAL CAMPION
http://pascalcampion.com/ — con Bibliopeque Coronel Dorrego, Viviana Velez, Soledad Viñas y Susana Alicia Gonzalez.



"Decálogo para una familia comprometida con la lectura" por Mariano Coronas Cabrero

 
1. Una familia comprometida con la lectura es aquella que anima a leer incluso antes de que su hijo/a sepa leer. Proporciona a niños y niñas libros bien ilustrados para que hojeen y se recreen mirando las imágenes es una buena manera de empezar a amar la lectura.

2. Es aquella que da ejemplo leyendo libros, revistas, periódicos y permite que sus hijos e hijas los sorprendan frecuentemente con uno de ellos en las manos.

3. Es aquella que cuenta cuentos a sus hijos e hijas, les recita rimas y poesías, se las lee en voz alta y llena sus oídos de musicalidad y de magia.

4. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a visitar exposiciones, que asiste a funciones de títeres o teatro y a otros espectáculos culturales para ir afinando la sensibilidad y la imaginación de sus pequeños.

5. Es aquella que comparte y comenta las lecturas de sus hijos e hijas.

6. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a los lugares donde están los libros (librerías y bibliotecas) para mirar y seleccionar juntos.

7. Es aquella que fomenta y cuida la biblioteca familiar o personal y destina en su casa un espacio adecuado para ello.

8. Es aquella que aprecia y lee, con sus hijos e hijas, las publicaciones que se hacen en el colegio.

9. Es aquella que comprende que la compra de un libro no es algo excepcional, aunque en las fechas señaladas, cumpleaños, reyes, día del libro, etc..., no debe faltar, sino que lo considera parte de los gastos de educación de sus hijos e hijas.

10. Es aquella que se ocupa de ver algunos programas de televisión, películas de vídeo, etc. con sus hijos e hijas y que, juntos, comentan y comparten la experiencia.

"Aoniken cuenta" Ultimo encuentro del año

 
 
Josefina cerró el espectáculo con un tango en "cante jondo"
 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Una ciudad, un libro: lectura colectiva

!!Qué buena propuesta!!

Jesse Wilcox Smith

Una ciudad, un libro: lectura colectiva
Dosdoce - España - 5/11/2012


 



Hay veces que sin tener nada en común con una persona, empiezas a conectar cuando de pronto descubres que lo que compartes con ella es el libro que estás leyendo en ese momento. Sin darte cuenta, empiezas a hablar de la trama, de sus personajes, del autor y de cuántas veces te evades con el fantástico mundo al que te transportan las páginas de ese libro.

Eso es precisamente lo que la iniciativa Una ciudad, un libro pone en práctica. En este caso, Chicago (One Book, One Chicago) ha elegido el libro La ladrona de libros. No es la primera vez que esta ciudad pone en marcha la lectura colectiva de un mismo libro al mismo tiempo con el objetivo de que se fomente la lectura y la cohesión social.

Ciudades como Londres, Nueva York, Edimburgo o Murcia han conseguido con éxito que sus habitantes se "unan" en esta lectura en la que las personas compran el libro seleccionado en sus librerías de barrio o lo piden prestado en las bibliotecas. De esta forma, surgen todo tipo de talleres, mesas redondas, conferencias, programas especiales en la radio local, clubes de lectura y muchas otras iniciativas en las que, con dicho libro como protagonista absoluto, se tratará de implicar a todos los lectores compartiendo sus opiniones y experiencias con la lectura del mismo libro.

En la ciudad en la que ahora se está celebrando nuevamente Una ciudad, un libro, Chicago, se ha tratado de incentivar a la gente a leer el libro seleccionado, La ladrona de libros, incluso anunciándolo con carteles por las calles.

Lo que trata de hacer ver Una ciudad, un libro, es que aunque normalmente la lectura es un acto solitario y aunque cada libro tiene un significado diferente para lector, dependiendo de la edad, del sexo o de la situación anímica en la que se encuentre, pueden interpretar un libro de una forma o simplemente deducir si le gusta o no.

Así es como Chicago desde el año 2001 trata de crear una conexión distinta entre sus habitantes seleccionando dos veces al año un libro distinto. Con un total hasta ahora de veintiún libros, miles de grupos sobre libros, más de 200 conferencias, presentaciones, mesas redondas y exposiciones, miles de ciudadanos han sabido ver más allá de las líneas de sus respectivos libros y compartir así sus experiencias.

Al fin y al cabo, siempre podemos sorprendernos al descubrir que tenemos más en común con otra persona de lo que inicialmente pensábamos, ¿no?

 

 

 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Contando en "Las mariposas de Villa París"

Narrando con el grupo de mujeres
que se reune por un mundo más igualitario
 
Marta Pirén dona la bandera que le fue obsequiada con motivo
de haber obtenido el premio "Cóndor de Fuego" 2012 por la
igualdad de condiciones
 

viernes, 9 de noviembre de 2012

"Tarta de manzanas" de Giuseppe Spataro

La señora Elenor Johnson hacía la mejor tarta de manzana del mundo.
Nadie en Wicotta, inclusive sus más cercanos familiares, conocía la receta de aquel delicioso postre. Y es que la abuela Jonson se encerraba en la cocina, bajaba as persianas, y no permitía la entrada ni siquiera a sus propias hijas y nietas hasta que hubiera terminado de cocinarlo.
No por nada llevaba veinte años ganando el concurso anual de tartas de manzana, que era el acontecimiento más importante de aquel diminuto pueblo, donde tres años atrás, la señora Smith, una archirival cansada de obtener el segundo premio, se rompió una pierna al intentar espiar, a través de la ventana de la cocina, los procedimientos secretos de la abuela Jonson. Y fue a partir de entonces que la abuela tomó todas las precauciones necesarias.
Al pasar de los años, aquella tarta fue ampliando su fama, expandiéndose por el condado y hasta alcanzar renombre en cada rincón del estado. Incluso, en una ocasión cuando el gobernador se dignó, por cuestiones electorales, a asistir al concurso anual de Wicotta, éste la felicitó durante una entrevista de televisión, asegurando que la tarta de manzana de la señora Jonson simbolizaba todos los buenos principios y valores de los republicanos.
Cuando el representante de la Wendie Lee Apple Corporation, una transnacional con miles de hectáreas en plantíos de manzana alrededor del mundo, se puso en contacto con la célebre abuela para ofrecerle quince mil dólares por la receta, ella sencillamente lo mandó por un tubo.
Días después volvió a llamar el ejecutivo, y sin negociación alguna, aumentó la cifra a veinticinco mil. Para entonces, todo el pueblo estaba enterado de la situación, mientras que los hijos, nietos y otros familiares de la abuela se exacerbaban tratando de convencerla. La cosa llegó a tal punto que un domingo se la llevaron de paseo por el campo, al tiempo que otros volteaban la cocina en busca de algún recetario que incluyera la cotizada receta. No encontraron nada.
Sin embargo, la Wendie Lee Apple Corporation siguió insistiendo; sus ventas globales de manzanas y jugos, que ascendían a cientos de millones, se verían beneficiadas al incluir en su línea de productos una buena tarta de manzana Siendo que al presidente de la compañía le había encantado la tarta de la señora Jonson, cuando estuvo, no por casualidad, entre los jueces del último concurso, la orden fue clara, consigan la receta cueste lo que cueste.
Cuando la oferta llegó a cincuenta mil dólares, los familiares de la señora Jonson la tomaron de rehén en la sala y amenazaron con meterla a un asilo si ésta no aceptaba la espectacular propuesta. Está bien les dijo, pero se van a arrepentir. Tomó el teléfono y llamó al ejecutivo, quien le aseguró estaría en Wicotta al día siguiente.
Dicho y hecho, el señor Williams, un hombre alto y delgado, con unos minúsculos ojos azules escondidos detrás de unos amplios lentes rectangulares, llegó por la mañana para cerrar el trato.
Hubo que llamar al tío Ben, único abogado del pueblo, para que revisara el extenso contrato. Lo leyó unas tres veces, mientras los demás, salvo la abuela que lucía tranquila, aguardaban impacientes.
-Según entiendo –dijo el tío Ben, dirigiéndose al señor Williams, -una vez firmado no hay forma de echarse para atrás.
-Es correcto –confirmó Williams sin vacilar.
-¿Trae usted el dinero?
Williams abrió su portafolio y saco un reluciente cheque a nombre de Elenor Jonson, el cual circuló de mano en mano, ante las miradas incrédulas y entusiastas de los casi veinte familiares presentes, hasta llegar a la abuela, quien lo miró con una sutil sonrisa.
Mientras depositaban las firmas correspondientes, se hicieron infinidad de cálculos mentales entre los que suponían ser los eventuales beneficiarios de aquella transacción.
-Bien –exclamó Williams, después de revisar que todo estuviera en regla. Sacó una libreta y una pequeña grabadora. Ahora solo necesito que me de la receta, y si no les molesta les ruego que nos dejen a solas.
Durante una hora, los familiares estuvieron merodeando por el jardín. Iban y venían con las manos sudorosas, acudiendo innumerables veces al tío Ben para confirmar si en efecto nadie podía echarse para atrás.
De pronto, se abrió la puerta y salió un descompuesto señor Williams, y con una expresión desahuciada, contempló aquella patética banda de interesados, mientras que éstos quedaron estáticos en temerosa expectativa. Con una pose que pretendía ser digna, cruzó el jardín, y sin comentario alguno, subió y se fue.
Como una estampida de animales, presintiendo algún peligro inminente, corrieron todos al interior de la casa. Ahí seguía la abuela Jonson, sentada y abanicándose el rostro con el cheque.
-Menos mal –dijo el tío Ben –Por la cara de Williams, pensamos que algo se había podrido.
No, no. El señor Williams es un auténtico caballero de palabra.
Momentos mas tarde, por el pueblo cruzó una extensa caravana que pretendía escoltar a la abuela hasta el Wicotta Bank. Nadie sabe exactamente que tan rápido –aunque debe ser cercano a la velocidad de la luz –corren los chismes por un pueblo, pero el caso fue que el gerente del banco ya los aguardaba, parado sobre las escaleras de la entrada y con una amplia sonrisa de anfitrión.
Pero de aquel dinero, los familiares jamás vieron ni un solo centavo, ya que la abuela lo gastó integro en recurrentes cruceros de lujo que tomó durante los quince años que le quedaron de vida. Los más rencorosos aseguran que lo hacia en compañía de jóvenes apuestos, versión que nadie ha podido confirmar.
Por su parte, la Wendie Lee Apple Corporation, dueña de antas manzanas, terminó pagando un fortuna a cambio de aquella receta, cuyo único secreto, tan celosamente guardado por Elenor Jonson, era el de hacer la tarta de manzana con pera.