VALE LA PENA Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena... Lectura a lectura, el lector – todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo. Lo que sigue es una reflexión acerca de esta lectura que vale la pena. Es también una propuesta: que la escuela se asuma como la gran ocasión para que todos los que vivimos en este país –cualquiera sea nuestra edad, nuestra condición, nuestra circunstancia…– lleguemos a ser lectores plenos, poderosos. La lectura no es algo de lo que la escuela pueda desentenderse. BUSCADORES DE SENTIDO Leer es algo más que descifrar, aunque toda lectura suponga un desc
martes, 9 de mayo de 2017
La gran ocasión (fragmentos)
LA HISTORIA SIN FIN
La historia del lector, que comienza, ya vimos, precozmente, cuando no es dueño todavía de la palabra
(no digamos ya de la letra), es una historia sin fin. Ni se inicia en la alfabetización ni termina en tercer
grado, ni en séptimo, ni en la universidad. La historia de un lector se confunde con su vida. Siempre se
estará “aprendiendo a leer”. Y siempre quedarán lecturas por hacer, tapiz por tejer y destejer. También
puede haber, de tanto en tanto, algún otro “maestro”, como el de la sociedad del aula, que nos dé
espacio, tiempo y compañía, nos insufle confianza y nos deje leer.
VALE LA PENA Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena... Lectura a lectura, el lector – todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo. Lo que sigue es una reflexión acerca de esta lectura que vale la pena. Es también una propuesta: que la escuela se asuma como la gran ocasión para que todos los que vivimos en este país –cualquiera sea nuestra edad, nuestra condición, nuestra circunstancia…– lleguemos a ser lectores plenos, poderosos. La lectura no es algo de lo que la escuela pueda desentenderse. BUSCADORES DE SENTIDO Leer es algo más que descifrar, aunque toda lectura suponga un desc
VALE LA PENA Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena... Lectura a lectura, el lector – todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo. Lo que sigue es una reflexión acerca de esta lectura que vale la pena. Es también una propuesta: que la escuela se asuma como la gran ocasión para que todos los que vivimos en este país –cualquiera sea nuestra edad, nuestra condición, nuestra circunstancia…– lleguemos a ser lectores plenos, poderosos. La lectura no es algo de lo que la escuela pueda desentenderse. BUSCADORES DE SENTIDO Leer es algo más que descifrar, aunque toda lectura suponga un desc
lunes, 1 de mayo de 2017
miércoles, 26 de abril de 2017
Contar
Consejos de Armando Quintero Laplume
El cuento siempre debe continuar.
Desde que comienzas un cuento que has elegido, para un público ya determinado, sabes que no puedes abandonarlo. Eres tú quién lo elegiste, lo seleccionaste entre muchas posibilidades, lo preparaste y ensayaste por y para ellos. Nada ni nadie puede detener su marcha desde su inicio
hasta su final. ¿Se dio una situación inprevista? Intégrala o ignórala, no abandones el cuento. ¿Se te olvidó un detalle importante? Sigue, mientras buscas cómo acomodarlo en la historia que vienes narrando. ¿Cambiaste el nombre de un personaje? Sigue con ese nombre... El público no lo notará porque no se sabe tu cuento. Y si lo sabe, al no mostrar dudas en el cambio puede que piense que él es el equivocado y seguirá atento a la veracidad de tu historia. El público sólo nota lo que tú haces evidente. Y alabará y agradecerá lo creíble de tus palabras. Disfruta lo que se presente para hacer que los otros también lo disfruten. Diviértete para que los otros se diviertan contigo y con cada una de las situaciones, emociones y sensaciones que el cuento lleva en sí. Y continúa con el cuento hasta el final.
Desde que comienzas un cuento que has elegido, para un público ya determinado, sabes que no puedes abandonarlo. Eres tú quién lo elegiste, lo seleccionaste entre muchas posibilidades, lo preparaste y ensayaste por y para ellos. Nada ni nadie puede detener su marcha desde su inicio
hasta su final. ¿Se dio una situación inprevista? Intégrala o ignórala, no abandones el cuento. ¿Se te olvidó un detalle importante? Sigue, mientras buscas cómo acomodarlo en la historia que vienes narrando. ¿Cambiaste el nombre de un personaje? Sigue con ese nombre... El público no lo notará porque no se sabe tu cuento. Y si lo sabe, al no mostrar dudas en el cambio puede que piense que él es el equivocado y seguirá atento a la veracidad de tu historia. El público sólo nota lo que tú haces evidente. Y alabará y agradecerá lo creíble de tus palabras. Disfruta lo que se presente para hacer que los otros también lo disfruten. Diviértete para que los otros se diviertan contigo y con cada una de las situaciones, emociones y sensaciones que el cuento lleva en sí. Y continúa con el cuento hasta el final.
viernes, 21 de abril de 2017
martes, 28 de marzo de 2017
jueves, 16 de febrero de 2017
El hombrecito verde y su pájaro
El hombrecito verde de la casa verde del país verde tenía un pájaro.
Era un pájaro verde de verde vuelo. Vivía en una jaula verde y picoteaba verdes verdes semillas.
El hombrecito verde cultivaba la tierra verde, tocaba verde música en su flauta y abría la puerta verde de la jaula para que su pájaro saliera cuando tuviera ganas.
El pájaro se iba a picotear semillas y volaba verde, verde, verdemente.
Un día en medio de un verde vuelo, vio unos racimos que le hicieron esponjar las verdes plumas.
El pájaro picoteó verdemente los racimos y sintió una gran alegría color naranja.
Y voló, y su vuelo fue de otro color. Y cantó, y su canto fue de otro color.
Cuando llegó a la casita verde, el hombrecito verde lo esperaba con verde sonrisa.
–¡Hola, pájaro! –le dijo.
Y lo miró revolotear sobre el sillón verde, la verde pava y el libro verde.
Pero en cada vuelo verde y en cada trino, el pájaro dejaba manchitas amarillas, pequeños puntos blancos y violetas.
El hombrecito verde vio con asombro cómo el pájaro ponía colores en su sillón verde, en sus cortinas y en su cafetera.
–¡Oh, no! –dijo verdemente alarmado.
Y miró bien a su pájaro verde y lo encontró un poco lila y un poco verde mar.
–¡Oh, no! –dijo, y con verde apuro buscó pintura verde y pintó el pico, pintó las patas, pintó las plumas.
Verde verdemente pintó a su pájaro.
Pero cuando el pájaro cantó, no pudo pintar su canto. Y cuando el pájaro voló, no pudo pintar su vuelo. Todo era verdemente inútil.
Y el hombrecito verde dejó en el suelo el pincel verde y la verde pintura. Se sentó en la alfombra verde sintiendo un burbujeo por todo el cuerpo. Una especie de cosquilla azul.
Y se puso a tocar la flauta verde mirando a lo lejos. Y de la flauta salió una música verdeazulrosa que hizo revolotear celestemente al pájaro.
Era un pájaro verde de verde vuelo. Vivía en una jaula verde y picoteaba verdes verdes semillas.
El pájaro se iba a picotear semillas y volaba verde, verde, verdemente.
Un día en medio de un verde vuelo, vio unos racimos que le hicieron esponjar las verdes plumas.
El pájaro picoteó verdemente los racimos y sintió una gran alegría color naranja.
Y voló, y su vuelo fue de otro color. Y cantó, y su canto fue de otro color.
Cuando llegó a la casita verde, el hombrecito verde lo esperaba con verde sonrisa.
–¡Hola, pájaro! –le dijo.
Y lo miró revolotear sobre el sillón verde, la verde pava y el libro verde.
Pero en cada vuelo verde y en cada trino, el pájaro dejaba manchitas amarillas, pequeños puntos blancos y violetas.
El hombrecito verde vio con asombro cómo el pájaro ponía colores en su sillón verde, en sus cortinas y en su cafetera.
–¡Oh, no! –dijo verdemente alarmado.
Y miró bien a su pájaro verde y lo encontró un poco lila y un poco verde mar.
–¡Oh, no! –dijo, y con verde apuro buscó pintura verde y pintó el pico, pintó las patas, pintó las plumas.
Verde verdemente pintó a su pájaro.
Pero cuando el pájaro cantó, no pudo pintar su canto. Y cuando el pájaro voló, no pudo pintar su vuelo. Todo era verdemente inútil.
Y el hombrecito verde dejó en el suelo el pincel verde y la verde pintura. Se sentó en la alfombra verde sintiendo un burbujeo por todo el cuerpo. Una especie de cosquilla azul.
Y se puso a tocar la flauta verde mirando a lo lejos. Y de la flauta salió una música verdeazulrosa que hizo revolotear celestemente al pájaro.
FIN
El hombrecito verde y su pájaro
Laura Devetach
Laura Devetach
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
La jaula de Javier Villafañe
CUENTO: "LA JAULA" DE JAVIER VILLAFAÑE La jaula Nació con cara de pájaro. Tenía ojos de pájaro, nariz de pájaro. la madre, c...
-
Las palabras deGianni Rodari Tenemos palabras para vender, Palabras para comprar, Palabras para hacer palabras. Busquemos juntos ...
-
CUENTO: "LA JAULA" DE JAVIER VILLAFAÑE La jaula Nació con cara de pájaro. Tenía ojos de pájaro, nariz de pájaro. la madre, c...
-
El hombrecito verde de la casa verde del país verde tenía un pájaro. Era un pájaro verde de verde vuelo. Vivía en una jaula verde y picote...




